272016Abr
Varices, no solo un problema estético.

Varices, no solo un problema estético.

Además de resultar antiestéticas, las varices pueden ocasionar diversos síntomas y dar lugar a complicaciones. Lo mejor, sobre todo si tienes factores de riesgo, es tomar medidas para prevenir su aparición.

¿Por qué se producen las varices?

Las venas forman de la llamada  circulación de retorno encargada de llevar la sangre de vuelta al corazón para ser oxigenada en los pulmones y devolverla de nuevo a los tejidos a través de las arterias.

Debido a la posición erguida del ser humano, la sangre de las piernas debe ascender, venciendo la fuerza de la gravedad; debido a esto, las venas tienen en su interior unas válvulas que impiden que la sangre retroceda contando  además con  los músculos  que,  al contraerse, ayudan a empujar la sangre, estableciendo un sentido único hacia el corazón.

Cuando por alguna razón estas válvulas no pueden cumplir su misión de impedir el reflujo, la sangre se acumula, aumenta la presión, dilatan y alargan las venas formando nudos, y alteran su pared, por lo que puede llegar a salir líquido al exterior de la vena dando lugar a edemas, hinchazón de la pierna y en casos más avanzados úlceras o flebitis.

Hay una serie de factores de riesgo que predisponen a la aparición de varices:

  • La posición de pie: dificulta el ascenso de la sangre al corazón.
  • Antecedentes familiares de varices tienen dos veces más probabilidades de padecerlas que las que no los tienen.
  • La predisposición constitucional: una debilidad generalizada del tejido conectivo implica una pérdida de tono de las paredes de las venas, que facilita la aparición de varices.
  • La edad: con la edad aumenta el riesgo de padecerlas.
  • El sexo: las mujeres las padecen con mayor frecuencia que los hombres, lo que parece estar relacionado con factores hormonales.
  • La obesidad: las personas obesas tienen el doble de posibilidades de tener varices que las de peso normal. El sobrepeso incrementa la incidencia al aumentar la cantidad de sangre que llega a las piernas y que debe ser evacuada por las venas.
  • El estreñimiento: obliga a permanecer más tiempo sentado en el servicio, y a realizar mayores esfuerzos para expulsar las heces.
  • Los anticonceptivos: producen retención de líquidos y, por lo tanto, mayor volumen sanguíneo.
  • El embarazo: especialmente por los cambios hormonales, la presión del útero sobre los grandes vasos, y el aumento de peso.
  • La falta de ejercicio: la falta de actividad de los músculos de las piernas hace que estos no colaboren para empujar la sangre hacia el corazón.
  • Tipo de trabajo: los trabajos en los que se tenga que permanecer mucho tiempo de pie hacen que la sobrecarga sea mayor.

¿Qué tipos de varices nos podemos encontrar?

  • Varices Grado I o varículas

Venas finas de color violáceo, a veces pueden tener forma estrellada, y se denominan arañas vasculares. Por lo general son únicamente un problema de tipo estético pero, en determinadas ocasiones, pueden producir sensación de pesadez y cansancio.

  • Varices Grado II

Las venas se van haciendo más visibles y aparecen los primeros síntomas como: pesadez,  cansancio en las piernas, dolor, calambres, hormigueos y sensación de calor o picores y escozores.

  • Varices Grado III

Las venas están más dilatadas y tortuosas. Los síntomas van aumentando progresivamente, y aparece hinchazón y edemas y cambios de coloración en la piel.

  • Varices Grado IV

Aparecen zonas eccematosas y úlceras. Las úlceras son difíciles de tratar y pueden infectarse con facilidad.

Realizar el diagnóstico de varices es muy sencillo, y en muchos casos viene hecho por el propio paciente.

La exploración debe realizarse de pie, ya que favorece la aparición de las varices. Solo con la vista se aprecia una  red venosa dilatada, lo que indica la situación y extensión del problema; el aspecto y coloración  de la piel nos informará sobre la  existencia o no de manchas, lesiones por rascado o úlceras, lo que permitirá valorar, en principio, el grado de afectación.

A la palpación se observa el aumento de la tensión venosa y la existencia o no de dolor.

Con estos datos ya es posible una primera evaluación de la importancia del problema, lo que se debe confirmar posteriormente con otras pruebas como:

  • Eco-Doppler: prueba más importante por el momento. No es dolorosa y no necesita preparación previa.
  • Flebografía: Está casi descartada por ser dolorosa y presentar riesgos innecesarios, y su utilización se limita a casos muy concretos.
  • Otras pruebas:resonancia magnética (RNM), tomografia axial computerizada (TAC) y angiografia con isótopos. Pero, desde la aparición del eco-doppler apenas se utilizan.

¿Cómo vamos a tratarlas?

Antes de iniciar cualquier terapia, es preciso consultar con un profesional cualificado, que aconsejará sobre las técnicas más adecuadas en cada caso, y las ventajas e inconvenientes de las mismas, así como sus posibles contraindicaciones o complicaciones.

Los diversos tratamientos de las varices disponibles son los siguientes:

Medidas físico-higiénicas

No curan las varices pero mejoran los síntomas y evita complicaciones.

  • Control del sobrepeso
  • Ejercicios que favorezcan retorno venoso (desarrollo musculatura de las piernas)
  • Higiene cuidadosa e hidratación de las piernas
  • Uso de medias elásticas de compresión.

Fármacos para las varices

  • Actúan aumentado el tono de la pared venosa  y reducen la extravasación de plasma lo que impide formación de edemas y reducir los existentes: extracto de Ginkgo biloba, flavonoides, escina, extracto de centella asiática, extracto de castaño de indias y troxerutina.
  • Anticoagulantes de uso tópico: impiden la formación de trombos, facilitando la circulación.
  • Tratamiento de complicaciones: en caso de que aparezcan, deberemos utilizar analgésicos, antibióticos, anticoagulantes, antiinflamatorios, cicatrizantes, corticoides o diuréticos dependiendo de las  que se produzcan.

En muchos casos, el tratamiento de las varices será paliativo, es decir, servirá para aliviar la sintomatología y evitar o retrasar su progresión.

Tratamientos no quirúrgicos

  • Escleroterapia química: introduce una sustancia que irrita la pared de la vena y hace que esta se esclerose; ésta puede ser líquida, en forma de espuma o enfriando a grados bajo cero la sustancia esclerosante ( crioesclerosis)
  • Láser o fotoesclerosis selectiva: se utiliza un láser de Neodimio Yag cuya luz es absorbida por la hemoglobina de la sangre que transmite el calor a las paredes del vaso y hace que se esclerose.
  • Endoláser o láser interno: se introduce en la vena una delgada fibra óptica. No permite su utilización en venas excesivamente tortuosas y algunos otros casos.
  • Terapia fotodinámica: combina el láser externo con la esclerosis química. Permite aplicarla en venas grandes y tortuosas sin producir daños en la piel.
  • Radiofrecuencia: introducción de un catéter que  transmiten energía térmica a la pared del endotelio. No se puede utilizar en venas muy tortuosas.

Cirugía para tratar las varices

  • Método tradicional o stripping: Consiste en eliminar las venas afectadas seccionándolas entre dos ligaduras realizadas en sus extremos y extirpándolas por tracción.
  • Microcirugía: es una técnica más moderna en la que se eliminan únicamente los trayectos afectados, mediante incisiones mínimas; se realiza con anestesia local y no precisa estancia hospitalaria, la recuperación es, por lo tanto, casi inmediata, el resultado estético es mejor, y al suprimir solo los trayectos afectados, se conserva la posibilidad de utilizar los tramos sanos para un posible by pass.