42016Abr
Las manchas: mejor tratarlas en invierno y prevenirlas todo el año.

Las manchas: mejor tratarlas en invierno y prevenirlas todo el año.

Se presentan como uno de los principales motivos de consulta dermatológica y una de las cuestiones estéticas que más nos preocupan. A partir de los 40, 1 de cada 3 mujeres tienen manchas.

Podemos definirlas como aquellas hiperpigmentaciones que aparecen en nuestra piel como consecuencia de una alteración en la producción de melanina, pigmento natural que da color a la piel. Los factores que estimulan su aparición son variados, pero existen tres que actúan en forma significativa: el fotodaño solar (luz UV), la influencia hormonal y el envejecimiento. Establecer un correcto diagnostico nos permitirá indicar el tratamiento más adecuado en cada caso:

  • Léntigos solares, lesiones benignas que se presentan en personas mayores de 40 años y que están relacionadas con el envejecimiento cutáneo y el daño solar. Aparecen en zonas fotoexpuestas (cara, escote y manos) y responden a tratamientos con luz pulsada (IPL) y diferentes tipos de láser (Q-Switched, Erbio yag o CO2 fraccionado).

  • Melasma, dermatosis benigna facial adquirida que responde a factores hormonales (especialmente al que ocurre durante el embarazo, la toma de anticonceptivos, en trastornos tiroideos u ováricos) y a un estímulo lumínico generado por los rayos UV. El melasma se observa, sobre todo, en las mujeres jóvenes (sólo 10% de los melasmas afecta a los hombres), especialmente en piel oscura (Fototipos III a VI). Son manchas irregulares, de color castaño y de distribución simétrica  en mejillas, frente, sienes, labio superior y en ocasiones  mentón. Las medidas terapéuticas de primera elección consisten en la utilización de sustancias despigmentantes que permitirán interferir con la síntesis de melanina y renovar las células de la superficie de la piel para obtener su aclaramiento. En cuanto a los despigmentantes, existen en el mercado una serie de productos destinados a prevenirlas y atenuarlas entre los que se encuentran la hidroquinona, el ácido kójico, fítico, azelaico…entre otros. Su aplicación debe de ser en forma de mascarillas o peelings químicos de uso exclusivamente médico ya que requiere un seguimiento y ajuste del tratamiento domiciliario muy preciso.

  • Pigmentaciones post-inflamatorias. Son manchas residuales hiperpigmentadas que persisten después de la curación de algún traumatismo, infección, quemadura o  dermatosis inflamatorias como el acné. Son particularmente frecuentes en personas con piel oscura y también se intensifican con la luz solar. Permiten ser tratadas con agentes despigmentantes tópicos y en caso de fototipos bajos, también con IPL.

Pero si realizar el tratamiento adecuado es importante, la prevención puede llegar a serlo aún más. La luz UV juega un papel fundamental en el desarrollo o exacerbación de las manchas oscuras de la piel. La fotoprotección es, entonces, primordial y para ello debemos seleccionar aquellos productos de amplio espectro que protejan contra los rayos UVA y UVB como los de 50+.

Debemos tener en cuenta que nuestra piel debe tener una fotoprotección lumínica todos los días del año para tratar de evitar la aparición de nuevas manchas, evitando la exposiciones prolongadas y directas sobre las zonas expuestas en épocas de mayor actividad solar. Si a esto le añadimos el uso de suplementos y antioxidantes orales  a base de carotenos, Vitamina E, polifenoles, etc. reforzaremos desde dentro los efectos nocivos del sol sobre nuestra piel.


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