82016Abr
Cejas y pestañas: ¿realmente nos acordamos de ellas?

Cejas y pestañas: ¿realmente nos acordamos de ellas?

Cuando realizamos tratamientos de rejuvenecimiento facial, no invasivo o quirúrgico, mejorar las cejas y pestañas de nuestros pacientes puede optimizar de forma muy positiva el cambio que estamos realizando, consiguiendo de esta manera, realzar la belleza de una forma más armónica.

Las cejas, aparte de proteger los ojos del sudor, el polvo, las radiaciones UV u otras agresiones del medio ambiente, aportan una función de vital importancia para la interacción social de las personas entre sí: los gestos; con un simple movimiento de cejas podemos transmitir pensamientos y emociones como enfado, sorpresa, alegría, miedo…

Las pestañas, frente a ser un icono de belleza que realza la mirada, nos ayudan a proteger el ojo de la entrada de agentes externos gracias al acto reflejo de cerrarse ante cualquier contacto permitiendo además protegernos de la radiación UV.

El cuidado y la preocupación por mantener una estética correcta en ambas, ha llevado a la creación de múltiples técnicas y tratamientos que permiten corregir defectos o carencias en algunos casos y potenciar los ya existentes en otros. Dentro de estos tratamientos, cuando la alopecia es no cicatricial, están aquellos que estimulan el crecimiento del folículo pilosos con sustancias farmacológicas y cosméticas tópicas; los microinjertos capilares cuando la pérdida en pelo de cejas es irreversible y la micropigmentación de cejas y pestañas como técnica poco invasiva que proporciona un efecto óptico de mayor densidad.