22018Abr
FLACIDEZ, REAFIRMA TU PIEL SIN CIRUGÍA

FLACIDEZ, REAFIRMA TU PIEL SIN CIRUGÍA

La flacidez es la falta de tono o de tersura en la piel, denominada también elastosis cutánea.

Con la edad, la piel va perdiendo sus componentes iniciales, proteínas como el colágeno y la elastina fundamentalmente, disminuyendo también el agua de la sustancia fundamental. Como consecuencia, la piel pierde su aspecto terso y firme y se comienza a descolgar. Se trata de uno de los signos más inestéticos del envejecimiento cutáneo.

Existen dos tipos de flacidez, la muscular, que como su nombre indica es la que afecta al músculo, y la tisular, que es la que afecta a los tejidos. Es por esto que no sólo basta con hacer ejercicio.

Para combatir la flacidez es importante contar con un diagnóstico profesional que tendrá en cuenta desde factores genéticos hasta hábitos alimenticios y de estilo de vida y, posteriormente,  combinar una serie de recomendaciones y tratamientos para conseguir buenos resultados.

¿DONDE SE MANIFIESTA?

En el rostro, la pérdida de firmeza se presenta de la siguiente forma:

  • los párpados descienden
  • las comisuras se acentúan, aparecen las líneas de marioneta o de amargor
  • se evidencian ondulaciones a lo largo de la línea mandibular y del cuello

Es decir, la cara se “descuelga” y se muestra envejecida, apareciendo las arrugas gravitatorias.

 En el resto del cuerpo se observan, a partir de cierta edad:

  • arrugas y pliegues por encima de la rodilla
  • cara interna de brazos
  • cara interna de los muslos
  • glúteos
  • pliegues acentuados en la parte lateral de la espalda y abdomen.

¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

  • La edad: el paso del tiempo produce un desgaste y defecto de producción de las fibras de colágeno y elastina que ejercen como “malla de sostén” en la piel; empeora la circulación sanguínea y el aporte de nutrientes a los tejidos.
  • El exceso de grasa subcutánea: el sobrepeso y la obesidad son un problema en nuestra sociedad que también producen efectos negativos sobre nuestra piel. Esta grasa acumulada bajo la piel de ciertas zonas hace que el colágeno y la elastina se distiendan y pierdan su tono.
  • Falta de tono muscularlos músculos de nuestro cuerpo aportan cierto sostén a la piel y la mantienen firme, pero para ello necesitan cierta fuerza y tonicidad. La falta de ejercicio físico y unos malos hábitos de vida hacen que nuestros músculos pierdan estas cualidades y la piel que los recubre se vuelva también flácida.
  • Pérdida de peso brusca: al eliminar de forma repentina una cantidad de grasa importante de nuestra piel, esta se verá sin la capacidad de adaptarse a la nueva forma del cuerpo y recuperar poco a poco el tono y la elasticidad.
  • Cambios hormonales: ciertos problemas hormonales o los cambios asociados a procesos como la menopausia hacen que la piel también cambie su textura y elasticidad.
  • Exposición solar (fotoenvejecimiento): una exposición solar exagerada o carente de protección hace que en nuestra piel se acumulen gran cantidad de radicales libres. Éstos son agentes que producen la oxidación de los tejidos, alterando las fibras de sostén.
  • Dieta: llevar una dieta desequilibrada hará que nuestra piel también lo sufra: un exceso de hidratos de carbono (harinas, pasta, arroz, azúcares…) y la carencia de proteínas de calidad hará que los músculos se mantengan débiles y se acumule más grasa subcutánea. También la desnutrición y la falta de aporte de nutrientes esenciales como ciertas vitaminas, minerales o aminoácidos harán que la piel pierda su firmeza. Además los tóxicos como el alcohol o el tabaco aumentarán el proceso oxidativo de la piel.
  • Factores ambientales: tabaco, polución, ozono…
  • Toma de fármacos: algunos fármacos afectan a la piel si su uso es prolongado como los corticoides.
  • Enfermedades: sobre todo las del colágeno que cursan con flacidez patológica independiente de la edad.
  • Predisposición genética: hiperlaxitud manifiesta ya desde la juventud.

¿SE PUEDE PREVENIR?

Existen una serie de medidas que podemos instaurar de forma continua que nos permita, en cierta forma, prevenirla y retrasar su aparición:

  • Ejercicio físico: tener una rutina de ejercicio diario moderado a lo largo del tiempo que combine ejercicios cardiovasculares con tablas específicas, es el mejor antídoto para tonificar el cuerpo y oxigenar los músculos.
  • Dieta equilibrada: debe de ser una dieta rica en proteínas, que son las encargadas de la formación de todos los tejidos, incluidos los musculares, y ricas en frutas y verduras. Hay que evitar azúcares, grasas saturadas, y harinas refinadas. Sin olvidar la ingesta de al menos 1,5 l de
  • Evita exposición prolongada al sol: usar de forma constante y diaria fotoprotectores solares en zonas expuestas.
  • Toma de Nutraceúticos: aminoácidos específicos para la síntesis de colágeno, Coenzima Q 10, colágeno hidrolizado, vitaminas y oligoelementos como el zinc, selenio y cobre.
  • Uso de cosmoceúticos: tener una rutina diaria de belleza con cosméticos que contengan principios activos reafirmantes y tensores: retinoides, alfahidroxiácidos, vitamina C entre otros.

¿SE PUEDE TRATAR?

La medicina estética cuenta con una amplia oferta de tratamientos destinados a mejorar la flacidez, procedimientos no invasivos, que pueden mejorar ampliamente el aspecto de los mismos.

 Podemos destacar:

  • Peelings químicos: con sustancias químicas específicas que producen una exfoliación celular y una posterior renovación acelerada de la piel, ayudando a que la piel esté más tersa.
  • Radiofrecuencia: ondas electromagnéticas que generan un calentamiento de la dermis profunda que puede alcanzar los 42⁰ lo que provocará un acortamiento de las fibras de colágeno, formación de nuevo colágeno y engrosamiento de la dermis consiguiendo un efecto tensor.
  • Hilos Tensores: de material reabsorbible, mono/multifilamento, con espículas o conos formando vectores, puentes y mallas que generan fibrosis a su alrededor consiguiendo un efecto tensor a la vez que estimulan formación de colágeno y elastina mejorando así la elasticidad de la piel.
  • Hidroxiapatita cálcica: potente inductor de la formación de colágeno que produce engrosamiento de la piel aportando firmeza y tersura a la piel.
  • Ácido hialurónico: está presente en nuestra piel de manera natural pero se va perdiendo con los años. Las infiltraciones de ácido hialurónico permiten de recuperar la firmeza e hidratación de la piel, sobre todo a nivel facial, permitiendo lucir un rostro más terso.
  • Carboxiterapia: infiltración de CO2 a nivel subcutáneo que produce una mejoría en la oxigenación de la piel tratada mejorando el envejecimiento y la flacidez; favorece la formación y recambio de colágeno y elastina.
  • Mesoterapia: la composición de la mesoterapia para flacidez es a base de sustancias reafirmantes y tonificantes para la piel tales como el silicio orgánico, el ácido hialurónico no reticulado y los complejos con aminoácidos, vitaminas y oligoelementos.
  • Toxina botulínica: permite tensar los músculos de la cara, por lo que además de reducir arrugas, corrige la flacidez del rostro y del cuello.
  • Bioestimulación con PRP: la infiltración de factor de crecimiento epidérmico autólogo estimula producción de colágeno y disminuye la elastosis.
  • Terapia fotodinámica: estimula síntesis de colágeno mediante la aplicación de LEDs de forma directo o utilizando sustancias fotosensibilizantes.
  • Láser ELEKTRA, by ClearLift: novedoso tratamiento que consigue un rejuvenecimiento fraccional no ablativo de la piel sin dañar la capa superficial o epidermis. De esta forma, conseguimos una regeneración total de la piel en todo su grosor y una generación de colágeno nuevo produciendo un efecto tensor.

Deberemos tener en cuenta que potenciaremos el resultado de los mismos  cuando se realizan de forma combinada y bajo la indicación de un profesional médico que individualice cada caso.